Martes Rosa «Posibilidades de acción para la izquierda en México». Ponencia Isabelle Cauzard

Fundación Rosa Luxemburg Stiftung-México,  Martes Rosa «Posibilidades de acción para las organizaciones y los movimientos de izquierda en México»

Análisis desde la Constituyente Ciudadana-Popular Isabelle Cauzard, Espacio “Mujeres en la Constituyente Ciudadana-Popular”, 28 de julio de 2015
 

El contexto de la Constituyente

El agotamiento del régimen político, económico y cultural mexicano, que se traduce diariamente en violencia, corrupción, entrega de la soberanía, degradación en salud, educación y pobreza, junto con la llegada del régimen neoliberal en 1981, la firma del TLC en 1994, la privatización de más de 1500 paraestatales y la reforma a la Ley de hidrocarburos votada en diciembre de 2013, todo ello ha llevado al rompimiento del pacto social que dio nacimiento a la Constitución política de los Estados Unidos Mexicanos en 1917; y a la comprobación de que las formas de lucha y resistencias de los movimientos y organizaciones sociales, sindicales, territoriales y partidos de “izquierda”, son muy limitadas y no alcanzan para revertir la situación actual.

Para rastrear de manera más precisa el origen de la Constituyente Ciudadana, es necesario recordar la incesante búsqueda de las mexicanas y los mexicanos por cambiar el régimen político a través de la lucha electoral y pacífica, los fraudes de 1988 y 2006; y las innumerables resistencias de las mexicanas y los mexicanos en contra de las privatizaciones, la constante pérdida de soberanía, la degradación del nivel de vida y la violencia estructural, encabezadas por los movimientos y las organizaciones sociales y civiles.

En fin, el fracaso del intento de la Unión Patriótica por el Rescate de la Nación para impedir la privatización de los energéticos el 12 diciembre de 2013, día de la Virgen de Guadalupe, fue un parteaguas en la consciencia de que ya no podíamos luchar como antes.

La reflexión de Raúl Vera, como ciudadano mexicano, a través del “Evangelio social del obispo Raúl Vera”,[1] publicado a principios de 2014, permitió dar una luz de esperanza en el camino oscuro que caminamos actualmente la población mexicana y agrupar múltiples sectores de la población provenientes de las iglesias, los sindicatos, el movimiento social, los campesinos, indígenas, sectores populares, mujeres, jóvenes, adultos mayores, sectores de la diversidad sexual, entre muchos otros.

La instalación del Tribunal Permanente de los Pueblos – Capítulo México (TPP),[2] en 2011, y su formidable trabajo jurídico para documentar más de 500 casos de violaciones a todo tipo de derechos, vino a reforzar la percepción de que un cambio superficial no resolvería de fondo el tamaño de la crisis que vive la nación. La sentencia final del TPP, el 16 de noviembre de 2014, lo dice muy claro:

“Ante una crisis institucional y de legitimidad del Estado mexicano, que viene configurándose hace tiempo y que ha mostrado su enorme gravedad en últimas semanas tras los sucesos de Iguala (Ayotzinapo), el TPP constata la necesidad imperiosa de avanzar en la refundación de México, a partir de parámetros nuevos que incluyan el reconocimiento pleno y eficaz de los derechos humanos, la identidad y el espacio de los pueblos indígenas asumiendo los Acuerdos de San Andrés postergados desde hace años, y el reconocimiento del papel de las mujeres en dicho proceso. Se trata de detener y revertir el desvío de poder orientado a la imposición de un modelo insostenible que solamente sirve al interés económico de unos pocos en el corto plazo y que excluye a la gran mayoría de la población, la condena a la dependencia, a la pobreza, a la emigración, a la violencia social y a la desprotección y le niega el presente y el futuro; de poner los derechos humanos y la sostenibilidad ambiental en el centro de la actividad política y de reconstruir el tejido económico y social mexicano, en torno a objetivos de desarrollo y bienestar centrados en la igualdad entre y dentro de los pueblos de México”.

Por ello, el sueño de la Constituyente habla de la refundación nacional a través de un nuevo pacto social para redactar la Constitución del siglo XXI de la nación mexicana que nos permita en los hechos descolonizar todas las estructuras del Estado mexicano y lograr nuestra segunda independencia.

Desde su primer taller el 5 de julio de 2014 hasta su presentación el 5 de febrero de 2015, la Constituyente Ciudadana pasa progresivamente del sueño a la realidad y se transforma en un movimiento político que se basa en varios principios que guían su quehacer cotidiano: es ciudadana, laica, pacífica, sin banderas y paritaria. Además tiene otro principio que guía sus relaciones con otros movimientos y organizaciones: el respeto. [3]

 

El Espacio de Mujeres en la Constituyente

En el seno de la Constituyente Ciudadana, ha sido muy fuerte la presencia del espacio de mujeres tanto en número como en participación. Muchas de nosotras venimos de un trabajo previo en el TPP, en particular la Preaudiencia violencia de género y feminicidios en el Distrito Federal, la Audiencia temática en Chihuahua y la Audiencia final, con una conciencia muy clara del dinamismo del trabajo de las mujeres, las ONG, las teologas y las feministas, para visibilizar la violencia que vivimos.

Desde la etapa de la construcción del sueño de la Constituyente, planteamos la necesidad de un trabajo responsable por parte de las y los constituyentes para impulsar la igualdad de género en todas las instancias, actividades y documentos de la Constituyente, así como el compromiso de redactar una Constitución mexicana con perspectiva de género. Peticiones que fueron aceptadas, acatadas e instrumentadas. El lenguaje incluyente o no sexista, la visibilización y el respeto hacia nuestro trabajo, la participación paritaria en prácticamente todas las actividades de la Constituyente y la energía de las compañeras hicieron la diferencia y nos ha convertido en el espacio más dinámico de la misma.

Desde el principio, visualizamos la necesidad de reforzar un equipo básico de trabajo para la reflexión táctica y estratégica y la toma eficaz de decisión, para llevar a cabo nuestros planes de formación, organización y transformación de las y los constituyentes y la elaboración de la nueva Constitución mexicana con perspectiva de género.

Organizamos el primer conversatorio de un espacio de interés en la Constituyente, el cual se convirtió en referencia obligatoria para los trabajos de los demás sectores de la misma.

Posteriormente preparamos dos foros mixtos con académicas de la UNAM y el movimiento urbano para profundizar conceptos como igualdad, género, derechos humanos, poder judicial, participación de las mujeres en la lucha social en México, derecho penal, derechos humanos de las mujeres, construcción de la resistencia jurídica, aportaciones de los feminismos, lo cual nos permite una mejor comprensión e intervención en el diseño de una nueva Constitución con perspectiva de género.

Hasta la próxima asamblea nacional de la Constituyente Ciudadana, el 5 de diciembre de 2015, tenemos varios meses de trabajo intenso para acompañar el fortalecimiento de los comités estatales: avanzar desplegadas en la formación de nosotras mismas y de las y los constituyentes en la teoría de género; acompañar los conversatorios temáticos y reunirnos en un conversatorio nacional para evaluar y acordar los temas básicos de las mujeres que serán incluidos en la nueva Constitución y diseñar conjuntamente una ruta de trabajo para concretarlos.

La ruta de trabajo del Espacio de las Mujeres en la Constituyente Ciudadana ha sufrido los mismos tropiezos que los demás espacios nacionales y estatales: entender, como diría Raúl Vera, que todas y todos somos “soldados” de la Constituyente, que debemos constantemente buscar nuevas formas de hacer política, aplicando los principios que nos juntan y que la lucha por la igualdad sufre inercias de indiferencia o protagonismos. Además, como mujeres, enfrentamos lo que es conocido como la doble o triple jornada de trabajo (jornada laboral, formación, tareas domésticas, redes afectivas, etc.): prácticamente todas trabajamos en el sector informal, tenemos hijos y responsabilidades familiares que no son siempre compatibles con el tiempo completo exigido por la lucha, en el modo masculino.

 

Las posibilidades de acción de la Constituyente

Para concluir y revisar cuáles son las posibilidades de acción de la Constituyente en el periodo actual, creemos que todas las proyecciones sobre el futuro inmediato de las mayorías y clases nacionales son catastróficas. En términos de desastre económico social, el propio gobierno asume que los recortes al presupuesto público y el estancamiento del Producto Interno van a ser la constante previsible. Junto con un crecimiento errático de la economía estadounidense, la permanencia de la crisis en Europa y el fin del ciclo de precios altos de las materias primas, el futuro es lúgubre.

Por consecuencia, el aumento de la pobreza (80% en situación de vulnerabilidad),[4] el desempleo y la destrucción de los derechos laborales, sociales (salud y educación) y nacionales (soberanía) serán la tónica de una nueva crisis económica y humanitaria que aún no supera las secuelas que dejó la crisis de 2008-2009.

También, el gobierno radicalizará la guerra contra el pueblo, que convierte en enemigo interno a todos los opositores, como lo atestiguan las últimas masacres (Tlatlaya, Calera, Zac., Ostula) y particularmente la de Iguala-Ayotzinapa, las amenazas a la CNTE, los cargos contra Nestora Salgado, José Manuel Mireles, Rubén Sarabia, Semeí Verdía, entre otros cientos de luchadores sociales y defensores de derechos humanos, son ilustrativos del clima de criminalización de los opositores que se cierne sobre el país.

En este contexto, a pesar de las rupturas y del distanciamiento entre la sociedad civil y el Estado, no ha sido posible articular uno o varios movimientos nacionales que den cauce común a quienes protestan en las calles y a los millones que desde sus lugares de vida están hartos de las acciones del gobierno y la clase política.

Persiste un cierto agotamiento de la representación ética y política de los movimientos sociales y políticos, electorales y extra-electorales que, a fines del siglo pasado e inicios del presente, ocuparon la escena política nacional e insisten en una unidad de la izquierda o las izquierdas a través de un frente nacional o por medio de la unidad y las alianzas construidas alrededor de un “gremio” o una corriente ideológica; mientras las nuevas representaciones aún no acaban de emerger.

Como Constituyente Ciudadana-Popular, y como movimiento político, contamos con varios elementos que nos distinguen de los demás movimientos sociales y políticos:

-La presencia de Raúl Vera, que asume su ciudadanía desde su representación cristiana, nos da un respaldo ético invaluable al contribuir a suavizar los protagonismos y los sectarismos; además representa un símbolo directamente relacionado con los padres de la patria.

-La perspectiva de refundación nacional a partir de un nuevo pacto social y la redacción de una nueva Constitución, nos coloca en un reto utópico, motor de las grandes transformaciones.

-Los principios rectores de nuestra praxis cotidiana son guías sencillas que todas y todos podemos recordar y aplicar.

-Las 3 fases de trabajo para la presentación de la nueva Constitución el 5 de febrero de 2017 norman la gestación de un escenario diferente en el país.

-El reto de construir la unidad de las víctimas del neoliberalismo y buscar cómo romper las inercias del régimen que nos ha sumido en una nueva ola de despojos y crímenes de Estado, nos impide enredarnos en las disputas dentro del campo popular sobre las diversas tácticas de participación en un momento no decisivo o transcendente, que sólo redundan en desunión y frustración, a nuestro juicio.

-La búsqueda de la unidad de la sociedad civil y de la nación bajo diversas formas de acción política y cultural que conjuguen todas las formas de resistencia y desobediencia civil pacífica para dar cauce a la unidad de las clases y mayorías nacionales: indígenas, trabajadores, mujeres, jóvenes, clases medias, pequeños y medianos empresarios, entre otros, y preparar el cambio de gobierno desde el pueblo.

-La reflexión, el proceso educativo y la construcción estratégica, como formas de asumir adecuadamente las batallas cotidianas en defensa de la vida, el agua y los derechos nacionales, sociales y civiles, ordenan la lucha cotidiana por un nuevo gobierno, una nueva ética y un nuevo “pacto social” o constituyente.

En este contexto, como Constituyente Ciudadana-Popular, tenemos muchas tareas emergentes que son: la organización de los comités territoriales; los talleres permanentes de análisis, reflexión y decisión; los conversatorios temáticas para avanzar hacia la redacción de la nueva Constitución; y el acompañamiento y la vinculación con todas la luchas y las resistencias en contra del modelo neoliberal y el viejo régimen priista.

Y en este sentido, estamos concentradas y concentrados en nuestras tareas, como Constituyente Ciudadana, en cimentar diariamente el nuevo pacto social o la nueva sociedad mexicana.

 Es momento de escribir nuestra propia historia…

 

Notas:

[1] Consultar la página de la Constituyente Ciudadana-Popular y “El sueños de la Constituyente”: http://constituyenteciudadana.org/de-donde-viene-la-constituyente-ciudadana/

[2] Consultar la página del Tribunal Permanente de los Pueblos-Capítulo México: http://www.tppmexico.org/

[3] Consultar la página del Espacio de Mujeres: http://mujeres.constituyenteciudadana.org/

[4] Consultar la página de Coneval y el Informe sobre Las estimaciones de la pobreza en México 2014 que acaba de publicarse el 16 de julio de 2015: http://www.coneval.gob.mx/Medicion/MP/Paginas/Pobreza_2014.aspx

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